Garbanzos con bacalao

Una receta reconfortante, tradicional y muy nutritiva. No hay nada como unos buenos garbanzos con bacalao para “arreglarte el cuerpo”.

150 minutos 6 comensales

El potaje de vigilia o garbanzos de Cuaresma (como también se denomina) viene de antiguo, pues se tiene constancia escrita de que en España se consumía bacalao en salazón desde al menos el siglo XIV. Además, se cree que la receta procede de la meseta castellana, pues como es lógico sólo en el interior –y no en la costa- se comían salazones de pescado.   

¿Te animas con este plato clásico? Ponte manos a la obra y prepara tu puchero, que vamos a enseñarte una receta de potaje de garbanzos con bacalao de quitarse el sombrero. 

Potaje de vigilia o garbanzos de cuaresma: llámalo como quieras

Pero eso sí, sigue nuestros trucos, y no fallarás.  
  • Si puedes, planifícate y prepáralo el día de antes. Este plato mejora muchísimo cuando reposa. 
  • Para este plato nos gusta que los huevos cocidos no estén muy hechos. Así, una vez pelados, cortados en cuartos e incorporados al potaje, terminarán de cuajarse y aportarán más sabor y textura al caldito.  
  • Durante siglos el potaje con bacalao se hizo con lomos en salazón –por aquello de que no existía la conservación en frío- a los que se quitaba la sal bañándolos varias veces en agua limpia. Sin embargo, te recomendamos hacerlo con pescado fresco, porque el resultado es más sabroso.
  • Los niños suelen odiar el aspecto de las espinacas en este plato. Si no quieres renunciar a su sabor, échalas al puchero en forma de atadillo, y retíralo antes de servirlo. 
  • Cuando dores el bacalao, trata de hacerlo a fuego fuerte (sin quemarlo) para que el potaje se impregne de ese saborcito tan especial del pescado braseado.
  • En el último paso, cuando incorpores el bacalao al potaje, deja hervir sólo 5 minutos, o perderá su jugo.

Ingredientes

  • 350 gr de garbanzos
  • 4 lomos de bacalao
  • 100 gr de espinacas
  • 4 huevos camperos cocidos
  • Un trozo de alga kombu (opcional)
  • 1 patata
  • 2 zanahorias pequeñas
  • 1 puerro
  • Pimentón dulce
  • 1 diente de ajo
  • Un chorrito de aceite de oliva

Elaboración

  1. Lava los garbanzos y ponlos en remojo el día anterior (u 8 horas antes de su cocción) con muy poca sal.
  2. Cuece los garbanzos (partiendo de agua fría) con el trocito de alga kombu, una patata, dos zanahorias pequeñas, y un puerro. Déjalos durante unas dos horas a fuego medio.
  3. Retira los garbanzos y escúrrelos. Resérvalos y también el agua de cocción, pues la añadirás posteriormente.
  4. En la misma cazuela, pon a pochar con un chorrito de aceite de oliva un diente de ajo y media cebolla muy picada.
  5. Cuando estén dorados, añade una cucharadita de pimentón dulce. Remueve y baja ligeramente el fuego para que no se queme. A continuación, incorpora una cucharada de tomate frito.
  6. En una sartén aparte, dora los lomos de bacalao, apoyándolos sobre la piel.
  7. Mientras, cuece aparte los huevos.
  8. Añade los garbanzos, los lomos de bacalao y las espinacas a la cacerola y agrega el agua de la cocción, hasta cubrirlo todo.
  9. Incorpora también una hojita de laurel y el huevo cocido cortado en cuartos.
  10. En cuanto rompa a hervir, déjalo cocer sólo 5 minutos más.