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Historias de la Cuarentena: Buscamos los mejores relatos de esperanza para mantener el ánimo “en la retaguardia”

Tus Historias de la Cuarentena nos importan y tienen premio. Cuéntanos cómo vives estos días: qué te importa, qué te ha hecho sonreír… qué te sostiene en la esperanza. Cuando acabe la cuarentena sortearemos un viaje a Pazo de Vilane entre todos los que nos hayáis mandado vuestros relatos.

Vivimos días extraordinariamente difíciles, pero también repletos de solidaridad y esperanza. Nos refugiamos para protegernos unos a otros. Los hijos se preocupan por sus padres aislados, los nietos, por sus abuelos, los abuelos…, por todos ellos. El mundo entero sufre paralizado en sus refugios domésticos porque todos perdemos: amigos, familiares, trabajo… libertad. 

Y sin embargo, aunque no lo parezca, la vida sigue ahí… latiendo

Niños, antes de la cuarentena, jugando.

Si algo sabemos la gente del campo, es que cuando la vida parece dormida en realidad se está forjando en la quietud y la oscuridad. Es necesario saber esperar -aparentemente sin hacer nada- para recoger fruto, porque inviernos duros dan siempre paso a primaveras que estallan con fuerza.

En estas situaciones, cultivar la paciencia y forjar un horizonte en el que poner la vista ayuda… y mucho. Saber para qué y por quién hacemos esto es importante. 

Pero mantener la esperanza lo es todavía más

Por eso queremos proponeros una iniciativa, #Historias de la Cuarentena, que os ayudará no sólo a mantener el ánimo ahora, sino a perseverar tozudamente cuando sea más necesario. 

Os proponemos construir juntos una memoria colectiva de aquellos momentos del COVID-19 que están haciendo grande al ser humano. Historias que estás viviendo en tu casa, en Cuarentena, y que no recogerán los medios de comunicación porque, aparentemente, no tienen importancia. Porque se producen en la retaguardia.

Veréis: en estas jornadas de confinamiento hemos recibido mensajes y correos de much@s de vosotr@s agradeciendo nuestra labor y contándonos cómo veis pasar las horas, los días… las semanas, sin saber cuándo podréis recuperar vuestras anteriores vidas. 

Ir al trabajo, comer con los abuelos el domingo o pasear tranquilamente por la calle (rutinas que entonces no valorábamos) hoy se nos antojan verdaderos lujos que echamos terriblemente de menos. Las teníamos delante… y no las apreciábamos

Sin embargo, quizá nos esté pasando lo mismo con los momentos que estamos viviendo ahora.

Son momentos de Cuarentena, sí, pero también son especiales, porque nos obligan a estar juntos y a recuperar los placeres sencillos, como cocinar y comer con calma, alargando las sobremesas

Algunos de vosotros nos estáis abriendo el alma enviándonos historias cotidianas, sencillas. Son pequeñas crónicas de vidas anónimas que pasarán a la Historia, relatos de generaciones que no tenían tiempo para hablar y que ahora han logrado reencontrarse. 

Y muchas veces alrededor de los fogones y una buena mesa:

Escribiendo una Historia de la Cuarentena para Pazo de Vilane.

Un niño aburrido que por fin ríe a carcajadas al hacer la masa de las rosquillas; una madre mayor y una hija arrepentidas por su frialdad anterior que intercambian perdones y una receta de tortilla de patatas con huevos camperos por Whatsapp; una tarde de lluvia que pasa en un suspiro comiendo filloas mientras alguien recuerda el último verano en la playa…   

Estas son algunas de las pequeñas historias que nos han ido llegando y que nos han conmovido, porque nos han hecho reconocer lo bueno que sigue habiendo en nuestras vidas de retaguardia

A lo mejor no lo habíais pensado antes, pero ofrecer a los demás historias divertidas, o sencillamente esperanzadoras, tiene ahora mismo un valor incalculable.

Compartir sentimientos, en tiempos del coronavirus, puede ayudar a muchos. 

Qué os pedimos

¡Que nos mandeis vuestras historias! Contadnos cómo os sentís en la cocina, el cómo hornear, amasar o trocear ingredientes en estos días os ha hecho reír, recordar, recobrar ánimos o alejar la mente del miedo o la preocupación.   

Cuando la Cuarentena pase -¡que pasará, sin duda!- premiaremos la historia que mejor represente a la Comunidad de Pazo de Vilane con una visita a nuestro pazo

Para entonces las camelias ya estarán en flor, las hortensias lucirán como nunca y los cedros de la entrada os saludarán meciendo sus ramas gigantes… Incluso os caerá algún que otro chaparrón. ¡Os lo garantizamos! 

Camelia en Pazo de Vilane.

La escritura o cualquier otra faceta creativa nos puede ayudar a encontrar nuestro faro entre tanta niebla. Escribir es terapéutico. Relaja y abriga el alma. Descarga tensión, desahoga y libera penas. Os lo recomendamos.

No tiene porque ser bueno a nivel literario; sólo tiene que ser vuestro: lo que os pasa y os importa

Con vuestras historias elaboraremos esa memoria colectiva tan necesaria e importante y la iremos publicando en nuestro blog. Podéis mandarlas a: comunicacion@pazodevilane.com

Nosotr@s también hemos hecho terapia y hemos volcado el corazón a través de Juan Pedro Sánchez Morcillo, director de Producción de Pazo de Vilane. 

Juan Pedro Sánchez Morcillo, director de producción de Pazo de Vilane, durante una visita guiada.

He aquí nuestra historia, un esbozo de los sentimientos encontrados a los que tenemos que hacer frente estos días. 

Este es nuestro pequeño primer paso en esta iniciativa, #Historias de la Cuarentena:   

NO NOS OLVIDÉIS OTRA VEZ…

por Juan Pedro Sánchez Morcillo

Nosotr@s, que vivimos en la España vaciada, que no podemos permitirnos quedarnos en casa ni siquiera cuando cae la tormenta, porque tenemos que recoger los frutos del campo y atender los animales que llenan vuestras mesas.
Nosotr@s, que oímos y sentimos la lucha de l@s compañer@s que nos cuidan en los recursos médicos y asistenciales, llenos de la angustia y el cansancio que a nosotr@s nos provocan también la vaca parturienta y los campos que no se mojan.

Nosotr@s, que sabemos que después del hielo tendremos que esperar semanas para ver de nuevo los árboles florecer y saber que todo sigue, años con más, años con menos. Que no hay hielo ni granizo que valga para quebrarnos la espalda.

Nosotr@s, que recibimos noticias, como ecos rotos, de que much@s sufren más de lo habitual, incluso más de lo razonable, sin quererlo, sin esperarlo… tenemos que contaros que seguimos en pie, en el surco y las cuadras… queremos garantizaros que salimos de casa no solo para lo urgente sino para lo necesario: tu pan artesano, tu fruta fresca, tu leche recién ordeñada, tus huevos camperos…

Nosotr@s, humildemente, también pedimos vuestro aplauso, el que nunca oiremos en estas distancias del campo a la ciudad. Queremos sentirlo por el gusto de saber que existimos… que parte de nuestra razón sois vosotr@s TOD@S.

Recordad: podéis mandar vuestras historias a: comunicacion@pazodevilane.com

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