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Las gallinas en libertad de Pazo de Vilane reciben visitas

Recibir visitas siempre es un motivo de alegría. Unos días antes comienzan los preparativos: arreglar el jardín, reparar algún desperfecto en la casa y preparar alguna comida especial para compartir con los amigos.

Las gallinas de Pazo de Vilane reciben visita

Recibir visitas siempre es un motivo de alegría. Unos días antes comienzan los preparativos: arreglar el jardín, reparar algún desperfecto en la casa y preparar alguna comida especial para compartir con los amigos. Y éstas fueron algunas de las actividades que realizamos durante los días previos en Pazo de Vilane, para celebrar la jornada de puertas abiertas del sábado 3 de mayo. Plantamos lavandas, tomillos y romeros en el lateral de la nave de envasado, cambiamos una verja del gallinero y nuestra querida Begoña preparó unas riquísimas tortillas de patatas con huevos camperos, rosquillas y bizcocho.

Amanecía en Vilane y un magnífico sol primaveral comenzaba a calentar. Las familias, parejas y amigos fueron llegando y hacia las 11:30 comenzamos la visita. Un texto y una explicación sobre la historia, la arquitectura y la genealogía del Pazo de Vilane inauguró la jornada en el jardín y la vista del horreo y las palleiras. Nuria explicaba los orígenes del proyecto familiar y sus comienzos en 1996.

Los niños no querían escuchar tanta historia sino ir a los gallineros. ¡Y así fue! Fuimos andando a uno de los parques y los más pequeños pudieron jugar y correr entre las gallinas en libertad.

Los visitantes comprobaron su alimentación basada en cereales y leguminosas procedentes del grano entero, sin ningún componente refinado y por supuesto, el pastoreo.

Ni los más pequeños ni los mayores podían creer que las gallinas salieran por la mañana a andar por el prado y que se recogieran solas por la noche. Así es la naturaleza y el instinto de los animales.

Entramos a la nave y pusimos en marcha la cinta de recogida de los huevos: los niños cogían los huevos camperos y los acomodaban en las bandejas de cartón. Luego, nos trasladamos a la nave de envasado donde vimos cómo se clasifican los huevos según su tamaño, el armado artesanal de la caja de la gallinita y el envasado final.

“¡Me quiero quedar a vivir aquí, mamá! ¿Me puedo quedar?» decía emocionado Víctor, un niño de 8 años vecino de A Coruña, mientras caminábamos hacia las plantaciones de frutos del bosque y buscaba con otros amigos ranas y tritones. Los niños se lo pasaron en grande y nos divirtieron con su alegría y su encanto.

Los primeros brotes y las flores de los arándanos, frambuesas y grosellas impresionaron a nuestras visitas. Nuria les explicó que la recogida de los frutos es manual, en su punto justo de maduración.

Al estar en ecológico y haber llovido tanto durante la primavera, tenemos un trabajo importante de limpieza de hierbas. Uno de los invitados nos sugirió traer algunas ovejas para que se coman los pastos y eso es justamente lo que estábamos planeando. ¡Esta semana comenzaremos con la prueba!

Ya de regreso de la finca de frutos del bosque, entramos por la puerta principal del pazo, donde nos esperaba en el patio, un aperitivo con tortilla de patatas, queso de la D.O. Arzua-Ulloa, empanada, pan de Antas y nuestras mermeladas.

Antes de marcharse, una pareja de Friol, un pueblo cercano a Antas de Ulla, nos dijo: “os podéis sentir orgullosos de haber creado y mantener una iniciativa así”. Y sí, estamos orgullosos de haber creado un proyecto que respeta al medio ambiente y el patrimonio histórico y cultural. Nos alegra también que cada vez haya más personas preocupadas en mantener una alimentación sana y respetuosa con el entorno.

¡Gracias por vuestra visita! ¡Hasta la próxima!

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