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La terapia Gestalt: el punto de partida para guiar las dinámicas de Emprender desde la raíz

La propuesta abre la mirada de la persona emprendedora para evaluar cómo se relaciona no solo con el entorno y el resto de personas sino con su propio proyecto.

Por Elda Uribelarrea Barcina (*)– La Terapia Gestalt, enmarcada dentro la Psicología Humanista, mira a la persona como un todo, como una unidad, desde una visión holística del ser humano. Un ser que vive en relación, y es en esta relación con las personas y con el medio, donde le surgen las necesidades.

La Terapia Gestalt nos proporciona herramientas para darnos cuenta de cómo somos y actuamos en nuestro día a día, con el fin de ir clarificando problemas y confusiones que surgen en nuestra relación con el entorno e ir encontrado nuestras propias respuestas en función de nuestras necesidades y lo que queremos hacer en nuestra vida. Pasamos del apoyo externo al autoapoyo.

En relación con Emprender desde la raíz, utilizaremos sus principios para que las personas tomen conciencia de su “yo emprendedor”, de cómo se relacionan no solo con el entorno y el resto de personas sino con su propio proyecto para así poder encontrar respuestas a aquello que no les satisface.

¿De qué bases o principios teóricos se sirve la Terapia Gestalt para que la persona pueda explorar su vida, su realidad, y encontrar solución a sus problemas? ¿Cómo puede explorar su percepción de la realidad?

Las bases teóricas de la Gestalt son pocas pero de gran calado. No me detendré en cada una de ellas pero si daré unas breves pinceladas de las más significativas para los talleres de Emprender desde la raíz.

Me centraré entonces en el aquí y el ahora, el darse cuenta, la responsabilidad y la escucha:

El aquí y el ahora
Se refiere a estar en el momento presente en la situación actual. Lo real. Dejar de lado el pasado y el futuro, para centrarse en qué está sucediéndome a mi en el presente y en esta situación. Incluso cuando la persona trae cuestiones del pasado, o del futuro, se trabaja con el aquí y ahora de eso que fue o será. En este sentido, hablar en primera persona del presente, describiendo lo que acontece en ese momento se convierte más que en una técnica o un estilo, en una forma de estar y de ser en el mundo.

El darse cuenta
Es uno de los principios más característicos de la Gestalt, o como dice Peñarrubia “estamos ante la esencia de la Gestalt” (2004, pág. 95). El darse cuenta se centra en la experiencia, y desde ahí se atiende no tanto al porqué sino al qué pasa y cómo pasa.

El darse cuenta es una especie de atención en el cómo estoy, y en el qué siento, aquí y ahora. Permaneciendo en un estado de atención continuo, (continum atencional dice Naranjo, 2007) se descubre, se aprende aquellos mecanismos internos en forma de evitación, manipulación, fantasía, pensamientos, movimientos, tonos de voz, posturas, etc. que nos hace estar fuera del mundo, en desconexión con lo que realmente acontece tanto interna como externamente.

El darse cuenta por tanto, se presenta como una de las herramientas más potentes de autoconocimiento para no interrumpir el ciclo gestáltico de necesidades y que nuestro organismo se autorregule satisfactoriamente.

Hay tres tipos de darse cuenta:
• Darse cuenta de sí mismo/a o de la zona interior: sensaciones, emociones, pensamientos, su evolución, etc.
• Darse cuenta del mundo o zona exterior. “Me doy cuenta de lo que está fuera de mi piel” (Martin, 2013. Pág. 54)
• Darse cuenta de la zona intermedia o zona de la fantasía. “Aquí residen los prejuicios, fobias, paranoias, distorsiones en general de lo que nos llega de dentro o de fuera, sin embargo habría que entender que lo dañino es su exceso, es decir, en qué medida soslaya y sustituye la conciencia de la zona interna y externa.” (Peñarrubia, 2004, pág. 99)

La responsabilidad
La persona ante una situación y una emoción dada decide hacer lo que hace y pensar lo que piensa. Y este hecho (la decisión y por tanto la responsabilidad propia) se convierte en el contexto terapéutico en otro de los ejes de trabajo: que la persona deje de culpabilizar al mundo exterior de lo que le ocurre (Martín, 2013) y acepte qué hace y cómo lo hace.

La responsabilidad deja atrás a la culpa, ya que al aceptar la realidad de los hechos supone que la persona “tome cartas en el asunto” asumiendo las consecuencias de los mismos y reparándolas. Al hacerse cargo de sí, y de sus actos la persona madura, y su existencia se enriquece en experiencias y habilidades (Peñarrubia, 2004).

La escucha en Gestalt
Se refiere tanto a una escucha externa como a una escucha interna. Y comprende no solo la escucha de lo verbal sino también de lo corporal, emocional y relacional.
Diremos en un primer momento que la escucha en la Terapia Gestalt no es simplemente oír lo que la otra persona viene a contarnos. Se trata de poner todos los sentidos en acción, escuchar con todos los sentidos lo que me acontece como terapeuta y lo que trae y le acontece a la otra persona.

(*) Elda Uribelarrea Barcina es licenciada en Pedagogía y actualmente se encuentra cursando el grado de Psicología por la UNED. Terapeuta Gestalt. Formada en Psicoterapia Integrativa en el Programa SAT del Dr. Claudio Naranjo y en Movimiento Auténtico con Betina Waissman y Andrés Waskman. Tiene formación especializada en liderazgo y constelaciones organizacionales con experiencia de 12 años en gestión de proyectos y coordinación de equipos vinculados a la intervención social y la relación de ayuda.

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