Natillas

20 minutos 6-8 comensales

En Pazo de Vilane somos muy fans de las natillas de toda la vida, hechas con huevos camperos. Y es que son de esos postres que nosotros denominamos «universales», porque gustan a todo el mundo, son muy fáciles de elaborar y para colmo son muy nutritivos.

¿Tienes en casa a niños, ancianos, o enfermos inapetentes? Prueba a darles unas natillas. Huevos, leche, vainilla, limón, harina… ¡Son pura dinamita nutricional!

Los trucos de Pazo de Vilane para unas natillas perfectas

  • Te saldrán sin grumos si bates muy bien al hacer la primera mezcla de yemas, azúcar y harina de maiz. Nosotros siempre la hacemos en un tazón, porque las paredes ayudan a disolver bien todos los ingredientes.
  • Es importante que trabajes a fuego medio o incluso lento; no dejes que hiervan.
  • La textura fina (de unas natillas espectaculares) la conseguirás con el paso final. O sea, colándolas con un tamiz o chino.
  • A nosotros nos encanta coronar las natillas con una galleta, mejor si es casera. Colócala justo cuando empiecen a cuajar, después de haberlas servido en sus cuencos.
  • La canela nos vuelve locos; si ese es tu caso, no dudes en añadirla como toque final. Ya sabes que la canela y la vainilla se llevan de maravilla.
 

Ingredientes

  • 1 l. y ½ de leche
  • 6 yemas de huevo
  • 6 cucharadas soperas de azúcar (colmadas)
  • La cáscara de un limón
  • 2 barras de vainilla
  • 1 cucharada sopera de harina de maíz

Elaboración

  1. Cuece la leche con 4 cucharadas de azúcar y la cáscara del limón.
  2. Aparte, bate las 6 yemas, las 2 cucharadas de azúcar y la cucharada de harina.
  3. Cuando la leche haga burbujas en los bordes, baja un poco el fuego.
  4. Sin dejar que hierva, echa muy poco a poco unas cucharadas de esta mezcla (la de la cazuela) en el tazón, moviendo muy bien.
  5. Una vez bien ligada esta mezcla, vierte el contenido del tazón en el cazo, y no pares de dar vueltas con una cuchara de madera, para evitar que hierva.
  6. Sigue removiendo hasta que la espuma que se habrá formado en la superficie desaparezca.
  7. Cuélalas con un colador de agujeros grandes (un chino, por ejemplo).
  8. Viértelas directamente en los cuencos donde quieras servirlas y mételas en la nevera.