Ganadería extensiva: ¿por qué es mucho más sostenible?

Gallinas en ganadería extensiva

 

¿Te has preguntado alguna vez qué es la ganadería extensiva? ¿En qué se diferencia de la intensiva y por qué es mucho más sostenible? Pazo de Vilane apostó desde sus inicios en 1996 por la ganadería extensiva, o más concretamente por un modelo avícola extensivo; por ello podemos hablarte desde la experiencia. Sigue leyendo y entenderás por qué nuestro mundo necesita recuperar los modelos de producción extensivos y apostar por un futuro en el que la sostenibilidad económica, humana y medioambiental sean compatibles. 

¿Qué es la ganadería extensiva? 

Según la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo, la ganadería extensiva es el tipo de producción ganadera en el que se aprovechan con eficacia los recursos del territorio donde aplica, contando con las razas adecuadas y armonizando la producción (y su rentabilidad económica) con la sostenibilidad ambiental y social. 

Aspectos clave de la ganadería extensiva son la elección de razas autóctonas, la libre movilidad del ganado (frente a la estabulación o el encierro permanente en establos), el bienestar o cuidado animal y una densidad de animales adecuada, dependiente de los recursos de espacio y climáticos de la zona. 

¿Cuáles son las ventajas de la ganadería extensiva y por qué deberíamos volver a este modelo productivo?

La ganadería extensiva, cuando sigue estos criterios fundamentales, da lugar a una serie de beneficios que podemos enumerar:

  • Genera productos alimenticios de gran calidad
  • Conserva y mejora el paisaje
  • Ayuda a prevenir incendios forestales
  • Preserva los suelos
  • Potencia la biodiversidad de especies
  • Hace un uso razonable del agua
  • Ayuda a evitar la despoblación humana
  • Ayuda a conservar el patrimonio cultural de las zonas rurales
  • Facilita el desarrollo de la identidad de los territorios 

Naturalmente, la ganadería extensiva también presenta inconvenientes, pero el desarrollo actual de la ciencia y las modernas técnicas agrícolas y ganaderas ayudan a superarlos. 

Es decir, hoy día siempre existen alternativas para superar los posibles contras de la ganadería extensiva. 

El modelo Pazo de Vilane es un claro ejemplo de ello. Así, gracias a que destinamos recursos humanos, técnicos y presupuesto en I+D, conseguimos una ganadería extensiva sostenible medioambientalmente al tiempo que una producción viable desde el punto de vista empresarial o económico. 

Ganadería extensiva vs intensiva: diferencias, pros y contras

Existen diferencias muy marcadas entre la ganadería extensiva y la intensiva. 

La más clara y reseñable es el libre pastoreo de la ganadería extensiva frente al confinamiento de la intensiva. Así, en la extensiva los animales pueden pastorear libremente y al aire libre todos los días del año (siempre y cuando las condiciones climatológicas lo permitan). 

Esto no sólo se traduce en una mejora de su salud, sino en la casi ausencia de nerviosismo o estrés y en la posibilidad del desarrollo de instintos que en la ganadería intensiva quedan cortados de raíz. 

Además, es innegable que el pastoreo, especialmente si se da en zonas adecuadas –con abundante hierba fresca-, aporta nutrientes al animal que se traducen en mejores productos alimenticios. 

Por el contrario, los animales que viven en sistemas de ganadería intensiva permanecen toda su vida estabulados o encerrados en establos o naves. No se les permite caminar, correr o aletear; tampoco elegir dónde dormir o comer. Cuentan con un espacio muy limitado y no pueden salir de él. 

Dado que los animales están más restringidos (en muchas ocasiones, enjaulados) la mano de obra necesaria es muy inferior al de los sistemas de ganadería extensiva. Por ello, paradójicamente, las grandes granjas intensivas con elevadas facturaciones no crean tanto empleo en relación a las explotaciones ganaderas tradicionales. 

Y es que una característica típica de los sistemas intensivos es que apenas se da contacto entre cuidador y animal. 

Habitualmente, grandes producciones intensivas ganaderas, de varios miles de animales, se organizan con unos pocos empleados que vigilan que los sistemas automáticos de alimentación, bebida, ventilación y climatización funcionen correctamente. 

Por el contrario, en los sistemas extensivos el granjero observa a diario los comportamientos de los animales y gracias a esa valiosa experiencia, saca conclusiones. 

Así, un cuidador experimentado puede deducir a partir de un comportamiento anómalo si en una parte de su lote se está iniciando un brote epidémico, o sospechar por su aspecto físico si no se está alimentando adecuadamente. 

También, en especies que instintivamente desarrollan comportamientos jerárquicos –como ocurre con las gallinas- el granjero puede “poner orden” cuando se producen peleas que ponen en peligro a los miembros más sumisos.   

En conclusión, mientras los sistemas de ganadería extensiva se construyen a partir de criterios de bienestar animal (aunque se apliquen en mayor o menor medida, dependiendo de cada explotación) en los sistemas intensivos éstos parámetros no se tienen en cuenta, y priman la producción y la rentabilidad económica. 

El futuro de la ganadería extensiva

Precisamente la viabilidad económica y la sostenibilidad a largo plazo es el gran hándicap de la ganadería extensiva. 

Ya hemos visto que para que puedan desarrollarse estos sistemas se necesitan grandes extensiones de terreno y mucha más mano de obra especializada. Además, la producción lograda (en términos cuantitativos) nunca puede compararse con las de explotaciones intensivas. 

Esto se traduce en que es más difícil colocar los productos ganaderos extensivos en los mercados y canales de distribución (porque necesitan grandes volúmenes) y que, cuando se logra, salen con precios más elevados. 

Sin embargo, es aquí donde los consumidores jugamos un papel determinante

Porque sólo si los consumidores caemos en la cuenta de que los productos ganaderos extensivos son más sanos y están mejor producidos (ayudan a mantener el empleo y la población en zonas rurales, además de preservar el medio ambiente) podrán seguir existiendo en el futuro.

Las declaraciones de principios o la firma de manifiestos ayudan a dar visibilidad, pero la ganadería extensiva únicamente saldrá adelante si los consumidores interiorizamos que no podemos escatimar en lo que comemos, pues, en este caso, “lo barato sale caro”. 

En definitiva, si elegimos productos ganaderos bien producidos cuando vamos a la compra estaremos apoyando –de verdad- un sistema mucho más respetuoso con la naturaleza y las personas. 

Fuentes
Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo

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