18 curiosidades de las gallinas que no conocías

En Pazo de Vilane todavía nos seguimos sorprendiendo con las curiosidades de las gallinas. ¡No paramos de descubrir cosas nuevas sobre ellas!

Gallinas mirando a la cámara

Después de más de 25 años de trabajo, en Pazo de Vilane todavía nos seguimos sorprendiendo con las curiosidades de las gallinas. ¡No paramos de descubrir cosas nuevas sobre ellas! 

¿Pensabas que eran animales simples y que interactuaban poco con los humanos? Todo lo contrario: son listas, simpáticas, y muy curiosas, y podemos aseguraros que nos devuelven con creces todos los cuidados que les prodigamos. 

No sólo nos dan hermosos y nutritivos huevos a diario, también notamos sus reacciones de aprecio y cariño cuando abrimos las puertas del gallinero, limpiamos y mantenemos los nidos o, simplemente, cuando pasamos tiempo con ellas y las enseñamos a pastorear. 

Ya verás cómo su comportamiento, costumbres y su propia naturaleza también logran sorprenderte. 

Las gallinas, aunque comen, no tienen estómago 

Sólo tienen molleja, un órgano común en todas las aves y que desempeña la función de moler o desmenuzar el alimento, formado principalmente por granos. 

Por eso las gallinas criadas en libertad, como las nuestras, picotean algunas piedrecitas de vez en cuando, pues les ayuda a mejorar su digestión al actuar como pequeñas “ruedas de molino”. 

Necesitan un descanso reparador

Las gallinas no son juerguistas, eso está claro. Necesitan descansar unas 6-8 horas diarias seguidas cada noche. Ellas lo saben y en cuanto cae el sol, sin que nadie tenga que perseguirlas o llamarlas, se recogen solitas en el gallinero.

Las últimas en entrar suelen ser las denominadas gallinas dominantes del lote o manada. Son las más valientes y tratan de establecer relaciones de sumisión sobre el resto. No tienen prisa en entrar porque saben que, aunque entren en último lugar, se harán con un buen sitio para pasar la noche. 

Gallinas en Pazo de Vilane al anochecer

Otra curiosidad: también podrás identificar a las dominantes cuando pastorean, porque suelen separarse del grupo para “investigar”. 

A veces son peleonas con sus congéneres 

Si no están bien educadas o adiestradas desde pequeñas, o si las condiciones que las rodean (temperatura, acceso a comida y bebida y un largo etc.) no son las adecuadas, pueden volverse agresivas y por tanto producirse peleas en el gallinero provocadas por las gallinas dominantes, que pagarán su mal humor con las sumisas. 

Ahora bien, esto es perfectamente evitable si se les proporcionan los cuidados necesarios. 

Pero también saben ser cariñosas

Y mucho. Es algo que encanta a todos los que nos visitan en Pazo de Vilane. 

Nuestras gallinas dejan cogerse en brazos sin problema durante largo rato, y en cuanto nos adentramos en los prados en los que pastorean, se nos acercan en pequeñas manadas a curiosear. 

A veces, si llevamos calzado con cordones, los picotean… ¡Porque los confunden con gusanos!

Gallina sedosa

Una de las razas más dóciles de gallinas es la Sedosa del Japón o Silkie. Además de muy llamativa por su espectacular plumaje, es tan noble y fiel que si la crías en tu jardín te seguirá como un perrillo faldero a donde vayas. 

Razas de gallinas: ¡todo un mundo!

Hablando de razas de gallinas, en el mundo están registradas unas 2.630 que se pueden clasificar según diferentes criterios: por tamaño (gigantes, medianas o ligeras, pequeñas e incluso enanas), propósito (ponedoras o de doble propósito, de estas últimas se aprovechan sus huevos y su carne) según su procedencia -asiáticas, mediterráneas, norteamericanas o atlánticas- o atendiendo a su origen (autóctonas o híbridas). 

Gallina cochinchina

Aunque guardan similitudes comunes (por ejemplo, todas ponen huevos, aunque en diferente cantidad, colores y tamaños) también presentan diferencias muy llamativas. 

Y como muestra comparemos una gallina Serama, tan chiquitilla como una paloma, frente a la gallina Cochinchina, que alcanza con facilidad nuestras rodillas. 

Prefieren dormir en alto

Una curiosidad sobre las gallinas que te va a llamar mucho la atención: si pueden escoger, se subirán a un lugar alto para dormir, preferiblemente sobre un palo o percha. Así, elevadas y perchadas dentro del gallinero, es como se sienten más seguras frente a depredadores

Patas de gallina perchando

Lamentablemente, una gallina encerrada en una jaula, si para colmo ocupa un lugar bajo o duerme sobre el suelo, no tendrá este privilegio y sufrirá de estrés.

Reconocen a su cuidador, y no les gustan los cambios

En el Pazo lo tenemos comprobado desde hace años. Las gallinas de un lote determinado (las que conviven juntas en un gallinero) reconocen a su cuidador y no les hacen ninguna gracia los cambios.

Cuidadores de gallinas

Si por algún motivo el granjero falta a su cita diaria con sus “chicas” el cacareo se vuelve inquieto y denota mucho más nerviosismo que habitualmente, aunque se les proporcionen idénticos cuidados.  

No todas tienen cresta

Esta es una de las curiosidades de las gallinas que más llaman la atención. No es que no la tengan, sino que más bien es muy pequeña o casi inapreciable, como por ejemplo la gallina de Mos, cuya cabeza ofrece un aspecto de plumas cortas “repeinadas”. 

Gallina polaca

Por el contrario, las gallinas “moñudas”, como las paduanas o las polacas, lucen unos penachos de plumas “estilo punk” muy graciosos que la esconden. 

Son “caprichosas” para comer

Podríamos decir que muy “cucas”, y eligen primero las partes del pienso que más les gustan, desdeñando otros nutrientes menos sabrosos pero que también necesitan. 

Por eso los granjeros de Pazo de Vilane se esfuerzan en ofrecerles el alimento -una mezcla de cereales, leguminosas y calcio, etc.- con un molido adecuado, dejando más grandes las partes que menos les atraen, para que las encuentren con mayor facilidad. ¡De esta forma se comen todo! 

Una de las curiosidades más llamativas de las gallinas: ponen huevos de colores variados

En general, las gallinas de plumas oscuras ponen huevos marrones o crema claro; las gallinas de plumas blancas o claras, huevos blancos. 

Cesta con huevos blancos y morenos

Pero existen razas que producen huevos de exóticos colores, como la Araucana (azules) o la gallina Marans (chocolate). 

La buena educación es muy necesaria

Parte del importante trabajo que desempeñan nuestros granjeros en Pazo de Vilane es educar o adiestrar a las gallinas: cuando son jovencitas deben aprender a poner sólo en los nidos, no en el suelo del gallinero o en cualquier otro lugar donde les apetezca, porque esto favorece la higiene. 

Granjera con gallinas en gallinero

Además, también gracias a la observación y la acción del granjero se evitan peleas, separando a las más conflictivas o protegiendo a las más sumisas. 

Siempre van a existir pequeños conflictos entre gallinas, pues su naturaleza animal es así, siguen un orden jerárquico que comienza a establecerse cuando sólo tienen una semana de vida y que estará totalmente establecido a las siete. 

Su “vida social” gira en torno a un pequeño grupo al que siempre permanecen unidas, y su instinto las lleva a moverse juntas en busca de alimento en los pastos -aunque tengan el pienso garantizado en el gallinero- y a recogerse, también dentro de esas pequeñas “pandillas”, cuando llega la noche.    

Comida en abundancia y buenos cuidados… ¡Mano de santo! 

Las peleas comienzan en cuanto perciben que se les restringe la comida y la bebida. Así que, si crías gallinas en casa, dales de comer a demanda, y no les limites el acceso al campo para que puedan por ellas mismas escoger hierbas, flores, semillas e insectos que completen su dieta. 

De este modo no sólo estarán mejor alimentadas, sino más entretenidas (y ya se sabe que la ociosidad es la madre de todos “los vicios”).

Las gallinas disfrutan de unos sentidos muy desarrollados

Uno de los sentidos más importantes de las gallinas es el tacto, que se localiza especialmente en el pico y la lengua. Gracias al conjunto de terminaciones nerviosas de esa zona pueden analizar concienzudamente el alimento: su aspecto, dureza, textura, temperatura…

Las plumas son también muy sensibles, y les proporcionan muy buena información sobre el medio que les rodea: frío, calor, humedad ambiente… 

Por eso disfrutan especialmente de sus baños de arena (esto solo está al alcance de las gallinas camperas, no de las gallinas de jaula ni de las de suelo, también llamadas “Libres de jaula”) pues para ellas es una especie de masaje muy relajante. 

La vista de las gallinas es especialmente sensible a la luz, especialmente en las horas de descanso. Por eso es una práctica especialmente cruel someterlas a un exceso de luz eléctrica para que pongan más -como se hace todavía hoy en día en muchas explotaciones avícolas- pues les molesta mucho más que a un humano. 

Los huevos de doble yema o los XL son la excepción

¡Y no la regla! Lo normal es que las gallinas, sea cual sea su raza, pongan huevos de una única yema y de tamaño normal (M o L). 

Tanto los huevos muy grandes (XL) como los de dos yemas aparecen sólo muy de vez en cuando en la vida de un ave (o a veces, nunca). 

Sería algo parecido a la posibilidad de una mujer de tener gemelos o mellizos: puede ocurrir, pero no es lo habitual. 

Con gran fuerza desde pequeñas

Sorprende la fuerza con la que pueden picotear las gallinas, sobre todo cuando observamos cómo lo hacen cuando nacen, rompiendo el huevo desde su interior. 

Pollito rompiendo el cascarón

Esto tiene una explicación: al tiempo que el embrión va creciendo dentro del huevo, el calcio de la cáscara se desprende de su cara interna, alimentando al polluelo en sus últimos días. 

Así, no sólo está más fuerte, sino que la cáscara va debilitándose, facilitando que se rompa.

La cresta: un órgano lleno de secretos

La cresta es uno de los órganos más curiosos de la gallina, pues nos indica cómo va el crecimiento y desarrollo sexual de la gallina, así como su estado de salud en general. 

Además, gracias al (buen o mal) color de la cresta de una gallina un granjero experto puede saber fácilmente si esta pastorea o permanece encerrada, es decir, si respira aire puro o si recibe los rayos del sol. 

Cresta de gallina

Es un órgano muy vascularizado, regado por la sangre de la gallina. Por eso, justo después de poner un huevo la cresta siempre está más pálida durante unos minutos, dado que la sangre se ha concentrado en la cloaca del ave por el esfuerzo de la expulsión. 

Los primeros huevos: pequeños y escasos

La puesta del primer huevo para un gallina podría compararse al momento en que a una niña le viene la primera regla. Es la primera ovulación para ambas. 

Por eso las gallinas no necesitan ningún gallo para poner huevos; de hecho, en Pazo de Vilane no los hay (ni los habrá).

En el caso de la gallina, y como ocurre a veces en las mujeres jóvenes, las primeras puestas de huevos serán erráticas, hasta que el ave madure del todo y se estabilice, hasta que llegue a poner regularmente (dependiendo de su raza y otras muchas más condiciones). 

Asimismo, los huevos de las primeras puestas son más pequeños, pero tienen mejor sabor que los posteriores, ¡son una auténtica delicia! 

Caja de huevos primera puesta Pazo de Vilane

En Pazo de Vilane, cuando entran gallinitas nuevas en nuestras fincas y contamos con producción suficiente lanzamos ediciones muy especiales y limitadas de estos huevos; podrás reconocerlos por su caja marrón. 

Memoria… ¿de gallina?

Las gallinas pueden presumir de ciertos rasgos de memoria episódica, esto es, la relacionada con sucesos autobiográficos. 

En diversas pruebas se ha comprobado que las adultas recuerdan dónde se ha escondido un objeto (por ejemplo, una golosina) y los pollitos pueden distinguir la imagen de su madre a las 24-36 horas después de nacer. 

En Pazo de Vilane damos fe de esta memoria; por ejemplo: recuerdan y reconocen el sonido de la furgoneta en la que acude su cuidador al gallinero cada mañana (y no el de otro vehículo que aparque en las cercanías a la misma hora). En cuanto lo oyen, se ponen a cacarear de alegría.

Por cierto, también intuyen la hora, aunque no tengan reloj. A medida que se acerca el momento de abrirles las puertas al campo (sobre las 10-11 de la mañana) se ponen más y más excitadas. 

Como ves, hemos reunido un buen montón de curiosidades de las gallinas que te habrán sorprendido o incluso maravillado. La naturaleza se ha volcado con estos animales, que nos favorecen con sus sanísimos huevos, de un valor nutricional extraordinario, y a los que debemos estar muy agradecidos. Por eso en Pazo de Vilane nuestra prioridad es proporcionarles los mejores cuidados, con criterios de máximo bienestar animal

Te animamos a que busques nuestros huevos muy cerca de tu casa: tú te beneficiarás de su increíble sabor a campo, y nosotros podremos seguir manteniendo nuestra granja extensiva sostenible

Fuentes: 

Pazo de Vilane

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