Basi, capataz de Pazo de Vilane, un “enamorado” de las gallinas

Descubre el trabajo de quienes forman la familia Pazo de Vilane. Conoce hoy a Basi y su labor como "guardián" del bienestar de nuestras gallinas.

 

Basi Valladares descubrió su gran pasión -la crianza de gallinas camperas- siendo muy joven, en el corral de su abuela. Pronto se sintió atraído por este mundo: la crianza, la alimentación, la puesta de huevos camperos… ¡Hasta el incubado de pollos! No nos extraña, por eso, que con el correr de los años sea capataz de Pazo de Vilane, un puesto al que parecía estar destinado y en el que nunca se aburre, porque “mis días de trabajo siempre son distintos”. 

Basi, ¿disfrutas tanto coordinando la producción de una empresa de huevos camperos?

Desde luego, porque en Pazo de Vilane siempre hay algo que hacer. Mi trabajo consiste en coordinar a todos los cuidadores que velan por el bienestar de nuestras gallinas camperas. Como tenemos varias granjas repartidas por las distintas fincas del Pazo, visito todas prácticamente a diario. En cada una reviso si se han cumplido los protocolos, cómo están las gallinas, su alimentación en las últimas 24 horas, la temperatura de las granjas… Mil y un detalles. 

Es decir, sigues unos protocolos preestablecidos…

Sí, claro. Es necesario para que no se escape nada. Pero, aunque un día típico tiene una planificación inicial, luego siempre surgen imprevistos. ¡Por eso mi jornada es muy amena, se me pasa el día volando! Un día nos visita un técnico que viene a arreglar algo, en otra ocasión recibimos a un proveedor, o planificamos los detalles de alguna granja nueva. Además, me acerco al almacén, coordino la salida de los huevos y, cómo no, observo las gallinas. Paso mucho tiempo mirándolas detenidamente y fijándome en sus comportamientos, miradas, cacareos… 

¿De verdad?

Por supuesto, es una parte fundamental de nuestro trabajo. Aunque cada granja tiene sus cuidadores asignados (debe ser así, porque las gallinas llegan a conocerlos y así están más tranquilas, con mucho menos estrés) intento detenerme en la observación, porque a todos –de tanto ver lo mismo todos los días- se nos escapan detalles. 

Basi, rodeado de nuestras gallinas en una de las fincas de Pazo de Vilane

El equipo tiene claro que trabajamos unidos para detectar cualquier comportamiento o señal que a otro le ha pasado inadvertido y que, o bien debemos comunicar al veterinario, o bien se corrige con una pequeña intervención.

Te pongo algún ejemplo: un grupo de pollitas que no está cogiendo peso, alguna pelea entre un grupo de gallinas, un cacareo que indica nerviosismo, miedo, dolor… Me apasionan las gallinas y su crianza, por eso cada día aprendo y disfruto una barbaridad en mi trabajo

¿Y cómo comenzó tu afición?

Desde niño jugaba con las gallinas de mi abuela, en su corral. Cuando crecí, ya de jovencito, ella misma me regaló un gallo y una gallina, con los que empecé a criar. Y últimamente hasta me he comprado una pequeña incubadora y estoy probando en casa con huevos de distintas razas. ¡Es interesantísimo ver nacer los pollitos! Quiero ampliar más adelante…

Uno de los pollitos de la incubadora de Basi, en primer plano, junto a sus hermanos comilones.

O sea, que tus días de ocio no se distinguen mucho de los de trabajo…

(Ríe) Hombre, hago más cosas que estar con gallinas… Pero es cierto que lo que me gusta tiene que ver con la naturaleza: ir al campo, de excursión, viajar… Por eso me encanta mi trabajo, porque no paro quieto, paso mucho tiempo al aire libre y estoy en contacto con animales.  

Cuando no trabajo intento practicar deporte: fútbol, tenis, correr… 

Está claro, eres activo por naturaleza…

Pero también soy de planes tranquilos. Sin ir más lejos, me encanta estar con mi perrita, Laika, con mis pollitos y con mis plantas… A veces también leo algún libro (soy de clásicos, mi título favorito es Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne). Y aunque no veo mucho la TV, si tuviera que recomendar una serie, sería Peaky Blinders. En cuanto a pelis, me quedo con Apocalyto, de Mel Gibson. 

Laika, la perrita de Basi, posa con elegancia para nuestra cámara…

¿No te importa pasar una tarde en casa, con una buena cena…?

¡Claro! Con mi plato preferido: huevo a la plancha, con la yema muy hecha y la clara en su punto… 

Por cierto, ¿Por qué nuestras gallinas son “tan majas”?

¡Buena pregunta! Las nuestras son de la estirpe Lohman, lo que explica muchas cosas: son buenas ponedoras, resistentes, fuertes… Pero su docilidad y buen carácter se debe a que están acostumbradas a convivir mucho tiempo, todos los días, con el cuidador, con el granjero. Por eso cualquiera puede cogerlas en brazos y ni se asustan ni son agresivas.  

¿Tienes familia? ¿Qué rincones de Galicia te gusta visitar con ellos?

Sí, vivo con mi mujer en Monterroso, muy cerca del Pazo. Soy sin duda más de montaña que de playa, así que me encanta salir de excursión y explorar Galicia con mi familia o amigos. 

De la comarca de A Ulloa alucino todos los días con el Monte Farelo, entre Antas de Ulla (Lugo) y A Golada (Pontevedra). Precisamente desde Pazo de Vilane hay una vista increíble del atardecer, con este monte recortado en el horizonte. ¡Impresionante! Es un lugar misterioso… mágico, diría yo, porque conserva muchos petroglifos o grabados en piedra hechos por los hombres prehistóricos. Además, hay un mirador con unas vistas espectaculares. 

Otro de mis lugares favoritos son las cascadas del Río Barosa. En verano es un sitio precioso para darse un chapuzón y pasar un día de descanso. 

Vista desde Pazo de Vilane al atardecer. El Monte Farelo destaca en el horizonte.

¿Qué es lo que más te gusta del Pazo?

Que contamos lo que hacemos: aquí no hay ni trampa ni cartón. Y que fundamentalmente nos dedicamos a cuidar nuestras gallinas lo mejor que sabemos, intentado –además- mejorar día a día. 

Te puedes imaginar que como buen enamorado de las gallinas, su bienestar es para mí fundamental. Y en Pazo de Vilane el bienestar animal es una auténtica prioridad. 

¿Y qué mejorarías?

La comunicación. Y eso que tenemos bastante, pero nunca es suficiente. Cuanto más hablemos entre nosotros, y más transparencia tengamos con nuestros clientes, mejor. 

¿Cómo te ves dentro de cinco años? 

Me gustaría ser un gran experto en avicultura; un profesional que sepa muchísimo de gallinas… No lo niego, ¡son mi pasión!