Ana, operaria de almacén, una gallega apegada a su tierra

Ana Belén Abelairas Guerreiro tiene 36 años y trabaja en el almacén de Pazo de Vilane desde hace un año. Esta seoanesa -¿conocías el gentilicio de Antas de Ulla, nuestro pueblo?- trabajó en otros lugares de Galicia, pero, ¡ay! la patria chica tiraba tanto que no dudó en volver cuando recibió la oferta de Pazo de Vilane. Ahora vive con sus padres y ve a diario al resto de la familia; todo gracias a ese apego a la tierra, a las raíces, tan gallego…

Tengo entendido que, en tu caso, “todo queda en casa”; o más bien, “todo queda en el Pazo”…

Pues sí, porque tanto mi hermana Mar como mi cuñado Juan Carlos trabajan en Pazo de Vilane desde hace muchos años. Ellos fueron los que me avisaron de que había surgido un puesto en el almacén. No lo dudé y acepté; lo vi como la oportunidad perfecta de volver a casa y establecerme, de nuevo, en Antas de Ulla. 

¿Dónde trabajabas?

En distintos lugares de Galicia, pero lejos, al fin y al cabo. Y no era lo mismo. No podía saborear la comida de mi madre, su tortilla de patatas… (¡con huevos del Pazo, por supuesto!), ni ver a diario a mis sobrinos, mi hermana… Aunque me gustaría independizarme dentro de un tiempo –no me iré lejos de Antas-, ahora mismo me da mucha tranquilidad vivir con mis padres y cuidarnos mutuamente.

Vista del almacén de Pazo de Vilane, lugar donde trabaja Ana. Desde que surgió la pandemia se han intensificado las medidas de seguridad sanitarias para los empleados.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo en el almacén?

Todas las tareas me entretienen: desde plegar y montar las cajas hasta seleccionar los huevos o pegar los adhesivos de los precintos, porque me gusta mucho trabajar con las manos

Todo el equipo de Almacén debemos además estar muy atentos, porque es un departamento estratégico en Pazo de Vilane: es donde se llevan a cabo las principales labores de control de calidad

Por ejemplo, una de ellas -que forma parte de la norma de seguridad alimentaria- es comprobar en tres puntos distintos de revisión que no salga ni un sólo huevo roto a los puntos de venta. 

¿Podrías resumir en tres motivos por qué te gusta trabajar en el Pazo?

Por la estabilidad que me proporciona este trabajo, por la cercanía a mi casa y por el ambiente. Nos llevamos muy bien, y así se trabaja mucho mejor. 

Ana espera volver a sus clases de zumba en cuanto las condiciones sanitarias se lo permitan.

¿Y qué haces cuando no estás entre cajas y huevos?

(Ríe) Pues antes de la pandemia me encantaba acudir a mis clases de zumba. Espero de verdad volver algún día, me reía mucho y lo pasaba fenomenal. 

¿Y en vacaciones o fines de semana?

Siempre que puedo me escapo a Ribadeo, en la costa de Lugo. Lo recomendaría con los ojos cerrados a cualquiera. De Ribadeo me gusta todo: su encanto colonial (cuenta con una ruta preciosa por las casas de los antiguos indianos), su mercado de abastos o sus tiendas de artesanía local. Siempre se respira un ambiente muy especial por sus calles.

Por no hablar de las playas, claro…

Por supuesto, en Ribadeo está la famosa Playa de las Catedrales, conocida por sus grutas y arcos gigantes de piedra al borde mismo del mar. Cuando la marea está baja, puedes recorrer sus pasadizos y admirar la forma de sus rocas, aunque hay que tener cuidado; como buena playa cántabra, es de mucho oleaje y de corrientes en la pleamar. Es misteriosa y salvaje… ¡Preciosa!

Playa de las Catedrales en Ribadeo, una de las más espectaculares de Galicia… y de toda España.

¿De Antas de Ulla, o de nuestra comarca, A Ulloa, qué recomendarías?

En primer lugar, quisiera recalcar que Antas marca el centro geográfico de Galicia, por lo que es el sitio ideal para establecerte y recorrer desde aquí toda la región.

Aunque si no se tienen ganas de hacer muchos kilómetros tiene cosas de sobra para ver: desde el nacimiento del río Ulla, en los Montes de Olveda (tiene la segunda cuenca más extensa de Galicia, tras el Miño), la parte del Camino de Santiago que atraviesa nuestro territorio, o los numerosos restos arqueológicos.

Tenemos desde petroglifos a dólmenes. De hecho, hay leyendas que hablan de tesoros escondidos bajo los castros sobre los se cree está asentado Antas de Ulla.  

El río Ulla, que delimita las provincias de A Coruña y Pontevedra, es rico en salmones, truchas, anguilas y lampreas.

¿Y en cuanto a gastronomía, cómo andamos?

De sobresaliente. ¡Recuerda que estamos en el corazón de Galicia! Es famoso el Pan de Antas, que se elabora en hornos de leña y con harinas gallegas o «del país». Tenemos muchas y muy buenas panaderías, que además venden empanadas con todos los rellenos que puedas imaginar: carne, bacalao, atún, liscos o trozos de tocino… 

Capítulo aparte lo marcan los quesos de la zona; aquí hay mucha tradición. Contamos con el conocido queso picante de Antas, los de tetilla, o por supuesto, los de la denominación de origen Arzúa-Ulloa (de varios tipos, cremosos, curados…). 

Los quesos de la Comarca de la Ulloa tienen merecida fama.

Pues con Pan de Antas, unas tablas de quesos y unos huevos del Pazo…

¿Para qué te vas a ir más lejos, verdad? Nuestros huevos tienen otro color… ¡Y otro sabor! Y eso es porque las gallinas están sueltas, en libertad, en los prados del Pazo; no en jaulas o encerradas. Y su alimentación y cuidados son los mejores. ¡Por eso el sabor de nuestros huevos no puede compararse con otros!